martes, 2 de junio de 2009

Martes, ni te cases ni te embarques


Yo más bien me embarcaría, lo dejaría todo, hasta mi ropa, y huiría desnuda, sin descanso, sin retraso, sin frío. Empezar desde cero en cualquier parte lejos, tan lejos de mí como de ti, allí donde tus silencios no me persigan en forma de susurros, allí donde nadie sea capaz de ver mi desnudez, de leer mi piel. Allí donde sólo pueda encontrar un yo alejado y un tú disfrazado. Piénsalo, sería perfecto poder correr sin que el aliento parara nuestros pasos, sin que el tiempo nos indicara que estamos apunto de morir fatigados. Eso es lo que quiero, lo que busco, lo que persigo. Sólo eso, correr desnuda hacia ninguna parte con tu ausencia de la mano.

Hoy me he dado cuenta de que los recuerdos son pequeñas gotas de cera recalentada por la intensidad de un sentimiento vivido. Tanto ha sido así que al mirar a mi alrededor veía velas por doquier. Así que lo primero que he hecho ha sido encenderlas todas y apagarlas a la vez, enterrando así mi etapa esclavista de recuerdos.

martes, 12 de mayo de 2009

Ms DaDiCiLeF


El azul, la esencia de distancia en un camino infinito, unión de dos cuerpos en la lejanía, manos enlazadas por un deseo, una ilusión, notas de esperanza con gotas de sosiego. Azul protagonista del momento, momento dulcemente invadido por la intangibilidad de un mundo sensible, momento en el que la luz de fondo se vuelve cada vez más fuerte, como tú, como yo, porque en la luz y en la claridad guardamos nuestros destinos. Ahí delante, donde sólo tú puedes caminar conmigo, con sigilo e imprudencia, pero con atino. Ahí, hacia donde tus pies se dirigen sin control. No sabes bien dónde vas, pero no puedes dejar de caminar, porque algo te mueve con tanta fuerza que no puedes abandonar tus pisadas, ahora no. Y hacia allí te diriges, conmigo de la mano, mucha luz, mucho ruido, pero todo es hermoso, tanto como tus zapatos, sin agujeros, mojados y secados por tus propios suspiros. Nada te detiene, no pares, estás vivo, siente, comparte y sigue caminando hacia ninguna parte, porque ahora sí tiene sentido, se llama felicidad. Bienvenido.

sábado, 24 de enero de 2009

Desproporción de los sentidos


A veces es difícil encontrar respuestas a la inexplicable reacción de nuestros sentidos. A veces, y sólo a veces, conseguimos hallar una mueca esclarecedora que da sentido a todo lo demás, pero sólo a ese demás, porque lo que realmente buscamos es entender lo ininteligible. Y esa es la magia, ese sabor agridulce con el que te quedas tras comprobar que no existe parte racional alguna con la que excusar nuestros sentimientos, nuestros comportamientos. Cara magia con la que pasas eternas noches de naufragio entre sueños y deseos. Te acuestas, te levantas. Las 5 de la mañana y sigues ahí, después de haber convertido tu sofá en el testigo y compañero incondicional en el viaje del absurdo. Absurdo porque carece de sentido machacarse, y lo sabes. Pero ahí sigues, ingeniando mil maneras de mantenerte en el aire, preocupándote tan sólo de que tus pies no choquen contra el suelo, ese suelo que te devuelve la angustia y el sueño. Porque confiésalo, no puedes dormir porque no quieres hacerlo. Tienes miedo de cerrar los ojos y no ver nada. De despertarte y comprobar que sí existe el equilibrio y que las cosas vuelven a estar en su sitio. Miedo a no seguir ahogándote en el agujero inconfesable de su deseo.
Sé que mis palabras te hieren y te envuelven en sosiego, pero tranquila pequeña all star, yo no estoy aquí para despertarte, tan sólo aparezco y desaparezco para ayudarte a pisar el suelo sin chocarte, a abandonar tus temores y a disfrutar de la dulce desproporción que experimentamos cuando nos volvemos a enamorar.

Dedicado a una de las personas más importantes de mi vida. Sé que lo estás pasando mal y por eso te escribo esto. A veces las palabras ajenas ayudan más que las propias. Sueña, desea y lucha, porque esa es la única fórmula para conseguir las cosas.

Rompiendo las barreras del sonido


Hoy me he levantado con secuelas ivanistas, cómo no, después de haber podido disfrutar durante dos horas largas de un acústico envuelto de luces, endulzado por el mágico sonido de un pequeño y cutre piano, tan cutre como su esencia. Y es por eso por lo que me encanta, por su sencillez llevada al extremo. Pero no más que por sus canciones, esas canciones que tantas tardes han ahogado mi ansiedad, encontrando en sus letras las palabras exactas con las que describir lo inenarrable. Por él, por la música, por esos momentos del directo, donde se rompen las barreras del sonido (XD) y te dejas llevar más allá de las fronteras efímeras del tiempo o la distancia (XD). Olvidas todo, tu nombre, tu rabia, tu tristeza, centrando todas tus fuerzas en luchar porque ese azul (XD) no desaparezca, deseando que la casualidad nos alcance (XD), nos absorba con un simple bemol y nos llene de valor para marcharnos (XD) cuando todo haya acabado. Sea como fuere, siempre creeré en la casualidad, pero bien sabemos que si nos dejamos arrastrar por ella y no jugamos parte de nuestra partida, nos puede ahogar.

jueves, 15 de enero de 2009

Agujero en mis zapatos



Así es como resumo mi ausencia y las nubes que me han rodeado hasta ahora. Así es como resumo mi depresión posterasmus y el comienzo de una nueva etapa, espesa y pesada cual par de zapatos de acero, pero en este caso oxidable. Tan oxidable como la esencia efímera del tiempo, capaz de crear sueños infinitos cargándoselos en segundos cadavéricos. Y para que podáis entenderlo, aquí os voy adelantando pistas de lo que me ha tenido algo ocupada y me ha devuelto la esencia esquimal que tenía algo dormida. Ahí va uno de los poemas que forman parte de este nuevo trabajo "agujero en mis zapatos".


SUMISO DEL TIEMPO

Lloras…
Porque no puedes volver.

Y manchas tus pasos,
De un codicioso espejismo
Con el que crees camuflar sobre el asfalto
Tu imprudente inmadurez.

Vuelves…
Porque no puedes llorar.

Y ahogas tu llanto frustrado
Entre los ojos de la gente,
Consolándote en las mañanas refugio
Del bulevar del absurdo: tabaco, música y alcohol.

¿Qué pasaría
si un buen día descubrieras
que no sufrirás más condena
porque nunca existió tu pasado?

Seguirías buscando un rincón oxidado.

viernes, 27 de junio de 2008

El retorno esquimal

Después de tanto tiempo sin escribir… ¡he vuelto! Ya sé que llevaba tiempo sin dar señales de vida, pero aquí sigo, más viva que nunca. Han pasado tantas cosas desde la última vez que escribí, que no sé por dónde empezar a contaros. Pero intentaré resumiros los mejores momentos. Comenzaré por abril, ese precioso mes que abre el inolvidable periodo para todos los alérgicos del mundo, bueno, del mundo no, de España, porque existen lugares en el mundo (Alemania, por ejemplo) donde este fenómeno no llega. Es una maravilla, ser alérgico y poder estar en un lugar donde los estornudos y la irritación de los ojos no se apoderan de uno. Así es, en Aachen las alergias no llegan. Además de esto, este mes me recuerda cada año que voy haciéndome un poquito más vieja, pero poquito, porque sigo conservando mi cutis intacto de los 10 años, ¡ja, ja, ja! O si no que se lo digan a todos los establecimientos de Alemania en los que me piden el personalausweiss (DNI). Pues a lo que iba, el 18 de abril llegó mi cumpleaños, y con él, una buena fiesta que organizamos Juarmital, Laura y yo en el bajo de la residencia de Juanma. Menuda fiesta. Lo decoraron todo con fotos nuestras, bebida, algo de comida y, cómo no, mis deseadas magdalenas. Sí, señores, las hice yo (con ayuda de Ana de Madrid y Bárbara). No es que salieran muy apetecibles de aspecto, pero en el fondo estaban buenas, a pesar de que Ramón se encontrara una especie de trozo de cerebro dentro de la suya, ¡ja, ja, ja! En fin, una anécdota más de aquella increíble noche. Y digo increíble porque fue el mejor cumpleaños de mi vida con diferencia. Para empezar, a las once de la noche, mientras yo terminaba de acicalarme, tocaron a mi puerta mis compis de piso con una súper tarta de chocolate, cantándome cumpleaños feliz. Fue un detallazo que no esperaba, qué graciosos. Comí un trocito por no hacer feo y me marché corriendo a la fiesta. Llegué, las horas y los minutos iban pasando y allí estábamos todos bebiendo, comiendo, charlando. Sobre la una de la madrugada, yo ya estaba entrando en mi mundo “whisky winifriski”, de repente, yo estaba hablando tan campante con Ángel, cuando alguien me tocó, y cuando miré…casi muero: ¡ERAN MIS AMIGOS DEL PUEBLO! No podía creérmelo, de hecho, hasta pasados unos diez minutos, no pude reaccionar ni llorar ni nada. Fue muy gracioso y gratificante, de veras, una auténtica sorpresa que nunca hubiese imaginado. No lo olvidaré nunca, chicos, sois los mejores con diferencia y os quiero con locura, así que, como hay gente que no pudo estar y para que todo el mundo pueda disfrutar de ese instante en el que entrasteis a la fiesta, aquí os dejo el vídeo que Laura grabó para captar el momento. ¡Gracias guapa, hay que ver que si no fuera por ti que captas siempre los mejores momentos! Lo dicho, aquí os lo dejo para que os riáis un rato de mi reacción. Gracias a todos, de corazón, por la fiesta, las sorpresas y todo.

¡Qué decir!

¿Que soy un desastre?
¿Que pinto mis paredes de ilusiones muertas?
¿Que divago entre mis sueños oxidados?
¿Que prometo cambiar la nada?
¿Que me gusta gritarle al silencio?
¿Que bordo mis cicatrices a través de un cristal?
¿Que sólo escucho Maga cuando necesito creer?
¿Que me escondo de las miradas?
¿Que invento círculos vacíos donde poderme dibujar?
¿Que revivo con mis canciones?
¿Que olvido todo lo que no escribo?

Si ya lo sabíais…